lunes, 1 de marzo de 2010

Poemas-Haikus de Sinecio Verdecia Frías

SIJÚ


Fuera del sitial,

¿acaso por alimentarse de roedores?,

¿…por devorar a sus hermanos?

Antes que himno y bandera

usaron su canto en acecho.

Endémico,

sobre los hombros de Quintín,

el platanero,

mira el monte devastado.











NOTA DE REGISTRO



Junio 29, 1856


Matías Pérez

y su globo “Villa de París”

despegaron de la Habana

Imitado por sus hijos

con desigual objetivo,

el reclamo al Instituto

de Aeronáutica Civil,

permanece sin respuesta.

viernes, 15 de enero de 2010

DE LA PATRIA A LA MATRIA: Hacia una isla plumescente


“El amor, madre, a la patria
No es el amor ridículo a la tierra,

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

Es el rencor eterno a quien la ataca.”
“Patria es humanidad”

José Martí


Casi siempre que se habla de la relación afectiva que sostiene un individuo o colectivo con el lugar donde nació escuchamos expresiones como “amor patrio”, significando el vínculo sentimental en sí, y “patriotismo”, como una proyección de ese vínculo, manifiesta en expresiones emocionales y conductuales dirigidas todas a la eventual defensa de una zona geográfica con y por el colectivo humano que con ella guarda una filiación afectiva, ya sea genética o adoptiva. Tal defensa puede generar exaltaciones del ánimo que implican la aniquilación total de individuos o grupos, como en la conocida disyuntiva de “Patria o muerte”. Así de potente resulta este sentimiento filial que llega a figurarse en el consciente y subconsciente colectivos como el cordón umbilical que nos une a una especie de madre primordial a la que llamamos “madre patria”, sobrepuesta y extendida a nuestra madre física. De este modo, el espacio geográfico natal, la “nación”, se convierte en una placenta subjetiva que actúa sobre los nacidos-nacionales como campo magnético no del todo metafórico. Incluso hay teorías que explican la “nostalgia del exilio” con el argumento de que el magnetismo terrestre se manifiesta de maneras específicas en las diferentes zonas geográficas, de tal suerte que nacer y vivir en un punto del planeta implica acostumbrarse a una determinada irradiación magnética cuya ausencia nos produce angustia cuando cambiamos de latitud durante mucho tiempo. Como vemos, la noción de “madre patria” tiene connotaciones insospechadas para nuestra percepción cotidiana que serían interesantes de explorar a fin de llegar a una conciencia lo más global posible sobre el lugar que nos vio nacer.

jueves, 24 de diciembre de 2009

El Penacho Indio y la Profecía Martiana

Entre los días 28 y 30 de enero del 2008 sesionó en el Palacio de las Convenciones la Segunda Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, y en dicho marco se conmemoró el 115 Aniversario del Natalicio de José Martí. Fue entonces que recibimos la visita del Dr. José Barreiro *– director de investigación del Nuevo Museo del Indio Americano del Smithsonian Institution de Nueva York-, quien nos compartió su ponencia “El indio en Martí: Visiones proféticas del Maestro”, en la que presenta, a término de revelación, un análisis del sentir y pensar del Apóstol acerca del indígena americano.

Tengo que anteponer que esta intervención representa para mí un gran privilegio. El poder exponer aquí, en mi tierra madre, mis modestas notas sobre el tema indígena en el gran Maestro, es sueño dentro de lo real.No pienso que soy experto en Martí. Tengo muchísimo que aprender, hasta que leer. Mi disciplina es más lo que se llama Estudios Nativos. Pero sí soy amante de Martí y reclamo que soy martiano por tradición de familia y por inclinación moral y espiritual. Dos maestras grandes tuve de Martí. Mi mamá, cuando yo niño, me recitaba los Versos Sencillos, y mi tía María Luisa, allá en el Parque Agramonte camagüeyano de mi niñez siempre demandaba a los sobrinos, después de los cuatro años antes de comprarnos el helado de la merienda, que recitáramos por lo menos un verso del Maestro.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Reivindicar la Poesía

Donde la poesía es herejía mal andan, como de tropiezos, quienes creen que mandan.



Hace ya varios días que escuchamos la noticia del desalojo de OMNI y de su festival casi jíbaro, continuando pese a todo. Hemos estado, como tantos, pendientes de cualquier noticia, colgando del aliento y el ritmo de este canto de la poesía, de esta poesía sin fin legítima, imprescindible; con instituciones o sin ellas.


De entre todos los intentos de sabotear el Festival, uno en particular me ha parecido particularmente malicioso y dañino; el de desacreditar, de poner en el bando del enemigo al grupo de artistas que lo organizan y a otros tantos que este año se han sumado, llamados por su propio sentido del deber y no por el sonido de ninguna moneda.

OMNI intenta, reinvindicando la Poesía reinvidicar la familia, el amor, la comunidad, el diálogo extenso, profundo, hermanador en lo posible. Ninguno de ellos es un lujo descartable. Necesitada más que nunca está la isla de voces que refrenden el valor de ese ir contando, tomando el pulso, poeticando una realidad casi siempre difícil, ambigua e incierta. Esta reinvindicación no es ingenua, no está olvidada de sí misma; no creo que pueda ni quiera serlo. Pero eso no significa que pueda pervertirse. En ningún caso significa que un silencio cómplice vaya a sustituir el grito de la irreverencia y la anarquía, que la alegría pueda ser comprada o maniatadas, o que se renuncie a la integridad de un proyecto por el peligro de ser estigmatizado en las bocas que se guardan para sí el derecho de determinar quien, o hasta donde, es el enemigo.


martes, 24 de noviembre de 2009

¿Un caimán emplumado? ¿Pero ya no teníamos uno barbudo? Estas pudieran ser preguntas de asombro ante un hecho más que paradójico. Casi nadie hace una asociación espontánea entre un reptil inerte, armado de escamas gruesas, y algo tan leve como plumas. Todavía imaginar barbas en su mentón resulta fácil, ayudan para eso los emblemáticos gesto y gesta libertadores de nuestros barbudos en la Sierra Maestra. Pero, ¿un caimán cubierto de plumas? A primera vista resulta hasta gracioso, sin embargo, estamos frente a un simbolismo que a los cubanos, en esta tierra, en este instante, nos concierne profundamente.
Que un reptil se cubra de plumas es, por otra parte, un suceso nada nuevo. Desde hace mucho, tanto la ciencia como la mística se han puesto de acuerdo acerca de esta posibilidad. Los científicos conocen que durante las metamorfosis que sufrieron los grandes reptiles, cambiaron gradualmente sus escamas por plumas y aminoraron su tamaño para poder surcar el cielo: así surgieron las aves en el panorama evolutivo. Para las místicas de la mayoría de las antiguas culturas la transformación de un reptil en ave era el simbolismo más hermoso y preciso de la transmutación que debe operarse en el humano para llegar a serlo plenamente. Las escamas que se hacen plumas o el reptil del que surgen alas son la descripción de un proceso en el cual un individuo o colectividad se compromete a expandir su conciencia más allá de las limitantes físicas y psicológicas, hasta completar el “genoma divino” del ser humano. Es en este punto que se revela la esencia energética, plumescente de la realidad y de nosotros mismos, habitualmente vedada por la escamosidad
sensorial de la existencia cotidiana, desligada de lo trascendente y volcada a la satisfacción de nuestros deseos y aspiraciones reptantes: esas que nos mantienen pegados a la gravedad terrena de un día a día lleno de preocupaciones y miedos, vicios, necesidades falsas y el egoísmo de no reconocernos juntos frente a la evolución y la muerte.